A los 62 años, María Esther Castillo Galván decidió iniciar un nuevo camino como emprendedora, demostrando que la capacitación y la confianza no tienen edad.
Un nuevo comienzo a los 62 años
A los 62 años, cuando muchas personas piensan en detenerse, María Esther Castillo Galván decidió comenzar. Originaria del municipio de Ocampo, su historia se ha convertido en un ejemplo de constancia, superación y valentía.
La capacitación como punto de partida
María Esther encontró en el Instituto Estatal de Capacitación (IECA) algo más que cursos: halló herramientas para ser autosuficiente, perfeccionar sus habilidades y fortalecer su amor propio.
Lo que inició como una inquietud por aprender, pronto se transformó en un proyecto de vida que hoy rinde frutos.
De alumna a dueña de su propio negocio
Gracias a su esfuerzo y al apoyo del Gobierno del Estado, María Esther logró abrir su propia estética, un negocio que no solo le permite generar ingresos, sino también cumplir un sueño que parecía lejano.
Con tijeras, secadora y mucha determinación, demostró que nunca es tarde para reinventarse.
Un mensaje que inspira a más mujeres
Su historia es hoy un mensaje de inspiración para muchas mujeres guanajuatenses: crecer, aprender y emprender no tiene edad, solo requiere valor para dar el primer paso.
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