Los coches alemanes representaban fiabilidad y perfección técnica, pero ahora sus ventas están cayendo porque China, su mayor mercado, se está centrando en la movilidad eléctrica. ¿Podría la India llenar el hueco dejado?

El Nürburgring, en las colinas occidentales de Alemania, es el circuito de carreras permanente más largo del mundo. Tiene casi un siglo de antigüedad y ha acogido numerosas carreras de Grandes Premios de Fórmula 1.
La parte principal del circuito se llama Nordschleife. El tramo, de 20,8 kilómetros, es reverentemente conocido como el “Infierno Verde”, debido a los bosques que rodean la zona del Eifel y a su exigente trazado de circuitos. Para entender la importancia de la ingeniería y el rendimiento en la ingeniería automovilística alemana, la Nordschleife es un buen punto de partida, dice el piloto de carreras e influencer Misha Charoudin.
“Si un coche marca una buena vuelta aquí, significa que todos los componentes funcionan: tren de conducción, suspensión, neumáticos, motor, chasis y, por supuesto, el propio piloto”, dice mientras atraviesa una curva a 190 km/h. “Es mejor que una montaña rusa”.
Pruebas en la pista de carreras
Todos los grandes fabricantes de automóviles tienen centros de pruebas en el Nürburgring, explica. De hecho, las pruebas de los vehículos fueron una razón importante para la construcción del circuito en 1927. La industria automovilística alemana aprovechó con éxito este legado para la publicidad y la construcción de la imagen de marca.
Fabricantes como Mercedes Benz, BMW, Audi y Volkswagen representaban tecnología de precisión, rendimiento y fiabilidad. No eran únicamente coches: eran iconos culturales y la columna vertebral de la economía alemana. Pero esta magia se está desvaneciendo cada vez más.
Del país de las maravillas al de los recortes
La industria automovilística alemana empleaba a más de un millón de personas y durante mucho tiempo fue un indicador fiable de la situación económica. En 1950, los fabricantes alemanes de automóviles vendieron alrededor de 200.000 vehículos. Hoy en día, hay unos 14 millones en todo el mundo. Durante décadas, la fórmula fue sencilla: ingeniería de clase mundial más demanda global, igual a éxito.
Pero los buenos tiempos se acabaron. Las cifras de ventas están bajando, se están recortando empleos y hay plantas a punto de cerrar. “La presión aumenta, el ahorro es enorme”, nos dijo un empleado de Mercedes, que prefirió permanecer en el anonimato. “Se están haciendo recortes por todas partes”.
Las primeras grietas aparecieron en 2015 con el escándalo del diésel, cuando Volkswagen fue sorprendido haciendo trampas en las pruebas de emisiones. El caso costó a VW más de 30.000 millones de euros y destruyó la confianza en las marcas alemanas. Peor aún, coincidió con una reconsideración global hacia tecnologías respetuosas con el clima. Mientras Tesla duplicaba las ventas de coches eléctricos, los fabricantes alemanes dudaban.
Cómo se perdió una esperanza para el futuro
Durante años, China fue considerada la tierra prometida. En la década de 1980, políticos chinos invitaron a Volkswagen a crear empresas conjuntas y fabricar coches en China para la población local. En ocasiones, Volkswagen alcanzó una cuota de mercado de casi el 50 % allí.
Más tarde, otros fabricantes de automóviles siguieron su ejemplo. Cuanto más crecía la economía china, más grande se hacía su mercado de automóviles. Hasta hace unos años, los fabricantes alemanes de automóviles vendían en China uno de cada tres vehículos.
“Fue una ‘fiebre del oro’ en esa época”, recuerda Beatrix Keim, que trabajó para VW en China durante dos décadas y ahora es directora en CAR, una consultora de gestión en Duisburgo. “Se vendían muchos coches y se ganaba mucho dinero. Apenas había competencia china”, recuerda.
China adelanta con el coche eléctrico
Pero China tenía un plan: aprender de socios extranjeros y luego tomar la delantera. En 2009, Pekín aprobó una ley para promover vehículos eléctricos. “En realidad no se trataba del cambio climático”, explica Keim. “Se trataba de encontrar una tecnología que permitiera a China superar a sus competidores extranjeros y prosperar en el proceso”. Los fabricantes alemanes de automóviles no lo vieron venir, añade. Habían subestimado la determinación del liderazgo chino y el ritmo de su desarrollo.
Gracias a las altas subvenciones en la industria y las infraestructuras, China es ahora líder mundial en vehículos eléctricos y baterías. “Con los coches eléctricos, tuvieron la oportunidad única de adelantar a Alemania. Y eso es lo que hicieron”, dice Manuel Vermeer, profesor de Cultura y Economía China en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Ludwigshafen. Hoy en día, uno de cada dos automóviles vendidos en China es eléctrico, y casi todos provienen de marcas chinas. Las cifras de ventas alemanas se han desplomado en su mercado más importante.
Arrogancia alemana
“Creo que eso tiene mucho que ver con la arrogancia”, dice Vermeer. “He dirigido cursos de formación intercultural para alemanes sobre el tema de China durante más de treinta años. Y el punto de vista alemán siempre es el mismo: somos prepotentes, pensamos cómo podemos enseñarles a ellos qué deberían hacer, qué deberían aprender de nosotros. Pero casi nunca se decía: ‘Podríamos aprender de ellos, deberíamos escucharlos mejor, o quizá no son lo que pensamos'”.
Y Alemania depende de China para las baterías. “Incluso aunque fabricáramos coches eléctricos muy buenos, seguiríamos necesitando baterías de China”, dice Vermeer. “Somos más dependientes que antes”.
¿Puede India cubrir ese vacío?
A medida que China pierde importancia, la atención se centra en la India, ahora el país más poblado del mundo. Y la cuarta economía. ¿Podría convertirse en el próximo gran actor? Cualquiera que observe el intenso tráfico en Chennai, una ciudad del sureste de la India, rara vez ve un coche alemán. Vehículos indios, japoneses y coreanos dominan las calles de la ciudad, conocida como “el Detroit de la India” debido a sus numerosas fábricas de automóviles.
La planta de BMW en Chennai produce solo unos 80 vehículos al día, frente a los 1.400 de su planta insignia alemana. No obstante, el crecimiento es fuerte: más del diez por ciento anual.
“Hay una gran afluencia hacia el mercado indio”, dice el director de la planta, Thomas Dose. “Todos piensan: si no estamos en India ahora, perderemos una oportunidad”. Pero él es realista: “¿Es India la nueva China? Yo diría que no. Es India. Es diferente. Tiene su potencial, pero no veremos el enorme crecimiento que vemos en China”.
Los expertos están de acuerdo. El mercado indio es prometedor, pero los fabricantes alemanes de automóviles se enfrentan a obstáculos culturales. “Queremos vender los mejores coches del mundo”, dice Vermeer. “Pero eso es tecnología exagerada. En India, el 80 por ciento es más que suficiente: pide opiniones, adáptate. Verás que nuestro perfeccionismo no es lo óptimo para este mercado”.
¿Están perdiendo el tren?
Beatrix Keim cree que los fabricantes alemanes de automóviles están intentando cambiar: “Han entendido que tienen que ser más rápidos, salir de su torre de marfil y aprender”.
Mientras tanto, la carrera por desarrollar vehículos eléctricos exitosos está en pleno apogeo. En China, los fabricantes locales están luchando contra la sobrecapacidad y la caída de los precios. También están intentando vender sus vehículos eléctricos en Europa, hasta ahora con trabas y con un éxito moderado.
Pero fabricantes de coches eléctricos de China y otros países están probando sus vehículos en el Nürburgring, un giro simbólico en una historia de cuota de mercado en declive. ¿Podrían los fabricantes alemanes de automóviles perder completamente el tren? “Eso puede pasar”, dice el influencer del automovilismo Misha Charoudin. “Mira a Nokia (el fabricante finlandés de teléfonos móviles). Estaban en la cima de su éxito. Y de repente se quedaron atrás”.
Publicado originalmente por: https://www.dw.com/es/industria-automovil%C3%ADstica-la-carrera-fat%C3%ADdica-por-el-futuro-de-la-movilidad/a-75382898
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