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La planta de Honda en Celaya suspendió producción por falta de semiconductores de Nexperia, afectada por el choque Holanda-China, presionando empleo, exportaciones y proveedores automotrices mexicanos. 

La señal de alarma no vino de un despacho en Tokio ni de una oficina en Washington, sino del piso de producción en Celaya. A finales de octubre de 2025, Honda confirmó que su planta en Guanajuato, donde se ensambla la SUV HR-V para el mercado estadounidense, tuvo que suspender operaciones por falta de semiconductores.

La fábrica, con capacidad para unas 200,000 unidades al año y considerada un pilar exportador de la marca en México, se quedó sin chips a consecuencia directa de un conflicto que estalló a miles de kilómetros: la disputa por el control de Nexperia entre el gobierno de los Países Bajos y su matriz china Wingtech.

Nexperia, con sede en Países Bajos pero fuerte presencia productiva en China, es uno de los fabricantes de semiconductores “discretos” más relevantes para la industria automotriz global. No produce los chips de alto perfil mediático que alimentan la inteligencia artificial, sino componentes esenciales y relativamente baratos que permiten funciones básicas en cualquier vehículo moderno.

En septiembre, el gobierno neerlandés tomó control de Nexperia alegando preocupaciones de seguridad nacional y gobernanza. Pekín respondió restringiendo la exportación de chips de la compañía, lo que desató una tormenta perfecta en la cadena de suministro global.  Entre los primeros afectados, según reportes de medios especializados, estuvo Honda, que se vio obligada a frenar líneas de ensamble en varios países, incluida México.

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz y la Embajada de Japón en México confirmaron que la planta de Celaya suspendió su producción por la falta de semiconductores, un recordatorio brutal de la dependencia que aún mantiene el clúster automotriz mexicano de un puñado de proveedores globales de chips.

Las implicaciones van más allá de las SUV con retraso en los patios de distribución. Cada día de paro se traduce en salarios que no se generan, proveedores locales que dejan de surtir arneses, interiores, estructuras y servicios logísticos, y exportaciones que no cruzan la frontera hacia Estados Unidos. En un contexto donde México juega un papel central como plataforma de exportación automotriz al mercado norteamericano, el caso Honda funciona como advertencia de lo que una crisis de componentes puede provocar.

El golpe llega, además, en un momento de reacomodo arancelario. Estados Unidos ha endurecido su postura frente a importaciones fuera de tratados, y México enfrenta un entorno más complejo en materia de reglas de origen y contenido regional. Para una planta que exporta buena parte de su producción, sumar la disrupción de chips a la presión arancelaria es una combinación especialmente delicada.

La crisis de Nexperia también deja lecciones de gobernanza de cadenas de suministro. Durante años, la industria apostó por proveedores altamente eficientes y concentrados, capaces de surtir grandes volúmenes bajo esquemas just-in-time. El caso muestra el costo de no diversificar fuentes: cuando un solo actor domina un tipo de chip y se ve atrapado en una disputa geopolítica, toda la cadena queda expuesta.

En respuesta, Nexperia China ya busca nuevos proveedores de obleas y estima que le tomará al menos seis meses calificar y estabilizar alternativas locales, tiempo durante el cual el riesgo de nuevas disrupciones sigue latente.  Para armadoras y proveedores instalados en México, este margen obliga a revisar estrategias: más inventario de seguridad, planes de contingencia, contratos con múltiples fabricantes y, sobre todo, una lectura más fina de los riesgos políticos en la cadena de chips.

Lo ocurrido en Celaya es, en el fondo, un recordatorio incómodo: el nearshoring reduce distancias entre plantas y mercados, pero no elimina la dependencia de insumos críticos producidos en otros continentes. Mientras no exista una base más amplia de producción de semiconductores para automoción en América del Norte, casos como el de Honda seguirán acechando la narrativa de “cadena resiliente”.

Publicado originalmente por: https://energymagazine.mx/2026/01/honda-celaya-primera-gran-victima-mexicana-de-la-guerra-de-chips-asi-golpea-la-crisis-de-nexperia-al-cluster-automotriz/

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