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El crecimiento de la electromovilidad podría acelerarse con mayor infraestructura de recarga y una participación más activa de Pemex y la CFE, jugadores clave para garantizar energía, reducir costos y detonar el transporte eléctrico.

El crecimiento de la electromovilidad en México es una tendencia positiva que continuará en los próximos años; sin embargo, su avance podría acelerarse de manera significativa si se fortalece la infraestructura de recarga, particularmente con una mayor participación de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), señaló Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) México.

En entrevista con Industry & Energy Magazine el especialista destacó que, aunque el país ha registrado avances en la adopción de vehículos eléctricos, uno de los principales cuellos de botella sigue siendo la insuficiencia de infraestructura de recarga pública.

“Actualmente existen poco más de 2,000 puntos de recarga, una cifra que resulta limitada frente al crecimiento esperado del parque vehicular eléctrico y que influye directamente en la decisión de compra de los usuarios”, indicó Baranda.

La Asociación de Electromovilidad (EMA) coincide en que el crecimiento de puntos de carga público continúa siendo una barrera para la adopción de vehículos eléctricos, pues además de ser insuficientes, actualmente más del 90% son privados.

Baranda también subrayó la importancia de contar con puntos de carga rápida en carreteras, idealmente ubicados en los mismos espacios donde hoy operan gasolineras. Para ello, consideró indispensable una política pública que integre de manera activa a Pemex y a la CFE, tanto en el despliegue de infraestructura como en el suministro y distribución de la energía necesaria para atender la demanda.

En este escenario, Pemex y la CFE se perfilan como actores clave para liderar la transición energética en el transporte, al facilitar la infraestructura, el suministro eléctrico y la coordinación necesaria para consolidar la electromovilidad como una política pública y económica de largo plazo en México.

Datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) muestran que este año la venta de autos eléctricos concentró el 10% de todos los vehículos que se comercializaron en el país, y registró un crecimiento de más de 20% anual, mientras que la totalidad, en donde la gran mayoría son de gasolina y diésel a penas aumentaron 1.35%.

CFE el jugador principal

En este contexto, la CFE tendría un papel estratégico al garantizar la capacidad de la red eléctrica para abastecer los puntos de recarga, así como al liderar esquemas de asociaciones público-privadas que permitan ampliar la infraestructura con energía proveniente mayoritariamente de fuentes renovables.

“La empresa eléctrica debería encabezar la planeación para asegurar que tanto los espacios urbanos como los desarrollos habitacionales cuenten con la capacidad necesaria para la instalación de cargadores”, afirmó el vocero de ITDP México.

El especialista también señaló que el gobierno tiene una oportunidad clave en el transporte público, donde posee mayor control sobre las flotas. Ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara, Mérida y Cancún han comenzado a incorporar autobuses eléctricos, aunque a un ritmo menor que el observado en urbes como Bogotá o Santiago de Chile.

Baranda apuntó que una mayor coordinación entre dependencias federales, gobiernos estatales y empresas públicas permitiría acelerar la transición, especialmente mediante compras consolidadas de autobuses eléctricos, lo que ayudaría a reducir costos iniciales.

“Si bien estos vehículos requieren una mayor inversión al inicio, su operación resulta más económica a lo largo de su vida útil debido al menor gasto en combustible y mantenimiento”, precisó.

Asimismo, destacó la necesidad de definir políticas claras para el desarrollo de infraestructura de recarga compartida para flotas de transporte público, apoyadas por incentivos gubernamentales y participación privada, con ejemplos exitosos como la Línea 3 del Metrobús en la Ciudad de México.

México tiene todo para desarrollar la industria

Finalmente, Baranda consideró que México tiene condiciones para desarrollar una industria nacional vinculada a la electromovilidad, particularmente en el ensamblaje de autobuses eléctricos, aprovechando la experiencia del país como potencia automotriz.

Para ello, enfatizó que debe existir una política industrial que genere un mercado interno sólido y permita a las armadoras adaptarse, aun cuando las baterías sigan siendo mayoritariamente importadas.

De acuerdo con la Cámara Minera de México (Camimex) para el 2030 México podría concentrar cerca del 70% del mercado de autos eléctricos en América Latina, sin embargo, esta meta podría verse truncada si no se construye una cadena productiva firme que considere la extracción de minerales esenciales para la producción de estos vehículos y de baterías.

Publicado originalmente por: https://energymagazine.mx/2026/01/falta-de-impulso-por-parte-de-pemex-y-cfe-frena-el-crecimiento-de-la-electromovilidad-en-mexico/

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