Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la supuesta irrelevancia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para la industria automotriz generaron reacciones inmediatas dentro del sector, particularmente de Ford Motor Company, una de las armadoras con mayor presencia productiva en Norteamérica.
Durante una visita a la planta de Ford en Detroit, Michigan, Trump minimizó el impacto del acuerdo comercial al señalar que “podríamos tenerlo o no” y que, a su juicio, el tratado no representa una ventaja real para Estados Unidos. Sus palabras reavivaron la discusión sobre el futuro del T-MEC, especialmente cuando el acuerdo está programado para una revisión formal en 2026.
Ante este escenario, el director general de Ford, Jim Farley, respondió con una postura clara: para la industria automotriz, el T-MEC no es un tema menor. Farley subrayó que la operación de Ford —y de buena parte del sector— depende de una red productiva integrada entre los tres países. En sus palabras, México, Canadá y Estados Unidos funcionan como un solo sistema de fabricación, donde autopartes y vehículos cruzan las fronteras varias veces antes de llegar al consumidor final.
La empresa considera que romper o debilitar este esquema tendría efectos directos en costos, tiempos de producción y competitividad frente a otros mercados, particularmente Asia y Europa. Actualmente, la industria automotriz en Norteamérica se apoya en cadenas de suministro regionales que permiten aprovechar capacidades específicas de cada país, desde la manufactura de autopartes hasta el ensamblaje final.
Ford reconoció que el T-MEC no es un acuerdo intocable. La revisión prevista para 2026 abre la puerta a ajustes y modificaciones, pero la compañía sostiene que cualquier cambio debe partir de la premisa de mantener la integración regional. Abandonar el tratado, señalan, no es una opción viable si se busca conservar la posición de Norteamérica como uno de los principales polos automotrices del mundo.
Especialistas del sector han advertido que una eventual salida del T-MEC podría provocar aumentos en aranceles, encarecimiento de vehículos y una reconfiguración forzada de las plantas instaladas en la región. Para países como México, donde la industria automotriz representa una de las principales fuentes de exportación y empleo, el impacto sería significativo.
Publicado originalmente por: https://municipiospuebla.mx/nota/economia/ford-defiende-el-t-mec-tras-las-criticas-de-trump-la-industria-automotriz
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