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El próximo 18 de febrero se cumplirán tres años de que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, firmara en Sonora el Decreto por el que llegaría la “nacionalización” del litio, con la promesa de ser el punto de partida para la industria de autos eléctricos en el País. Las buenas intenciones expuestas, fueron que el litio se reservaría así, para aprovechamiento del Estado, para que la riqueza que esta industria pudiese generar, se quedara en México, considerando la futura producción de baterías para la “electro movilidad”, esto es, que los seres humanos nos movamos con energía eléctrica y ya no con motores de combustión interna basados en hidrocarburos.

Aunque desde hace cinco décadas se alcanzaba a vislumbrar el agotamiento y término de las reservas petroleras que tiene la humanidad, la verdad es que teorías como el “peak oil” de Hubbert (consideraba que alrededor del año 2010 entraríamos al declive), fueron pesimistas y la vida de los yacimientos petroleros se ha prolongado gracias a la tecnología. Hoy estamos en la carrera por la electromovilidad entre países, pues en la actualidad, el 90% de la movilidad humana se da con motores de combustión interna. En el inicio del sexenio del Gobernador Diego Sinhue, en un viaje a Singapur, me preguntó cuántos años requeriríamos en Guanajuato para producir un coche eléctrico. Le respondí que, si era armado con componentes chinos, en un año con la participación del IPN, la UNAM, la UG y las universidades tecnológicas; pero que, si era diseñado y desarrollado por mexicanos, serían 5 años. De ese tamaño era el desafío.

Hoy, el ritmo de entrada al mercado mexicano de vehículos eléctricos e híbridos extranjeros, ha sido importante, pues los consumidores, a pesar de los altos costos, ya se inclina por probar estas tecnologías. La entrada por ejemplo de vehículos chinos a México refleja ya lo que pasa en otros países, pues la aceleración tecnológica china ha sobrepasado a los norteamericanos, japoneses y alemanes en cuanto a los vehículos eléctricos e híbridos por su bajo costo e innovación tecnológica. Aquí el dilema para México ha sido -al igual que en las energías renovables, tecnologías de farmacéuticos y componentes electrónicos-, si adquirir o licenciar tecnologías extranjeras o intentar reducir esas enormes brechas tecnológicas que tenemos con los grandes países generadores de patentes. Lo que ha propuesto la Presidenta de la República es meternos a la carrera, pues “peor sería no hacer algo” y quedarnos fuera. La iniciativa “Olinia” de fabricación de vehículos eléctricos en México, en una alianza público-privada, es en mi opinión, lo mínimo que debemos hacer como País, considerando que estos vehículos eléctricos mexicanos solo serían rentables si se orientan a la movilidad urbana en tramos cortos y a la transportación de una o dos personas.

Viene el mundial de fútbol y con ello, ser México escaparate de todo el mundo y se ha anunciado que la presidenta Sheinbaum presentará el nuevo y primer vehículo eléctrico mexicano. Ojalá se concrete; la electromovilidad se basa en alta tecnología y en la disponibilidad de materias primas que, si bien México tiene y se ubica entre los seis países con mayor potencial de litio, el problema se encuentra en la disponibilidad de tecnología de transformación y en el control mundial que tienen las materias primas chinas para poder producir celdas y baterías de litio. Así que en este 2026 se verá si la decisión soberana de México de intentar entrar al reducido grupo de países que producen componentes y vehículos eléctricos, se logra. No será fácil, pues a veces, ni la formación de tecnólogos y emprendedores mexicanos es suficiente para tener la voluntad y cerrar estas enormes brechas que nos separan de los gigantes tecnológicos. Insisto: peor sería no hacer algo.

Hoy, los fabricantes de vehículos eléctricos, no ven a México como una proveeduría, pues aún no se ha extraído un solo kilo de litio a partir de los yacimientos del País. Las “tierras raras” son abundantes en México, pero el litio en México, está en arcillas, lo que marca un panorama completamente diferente en cuanto a extracción, producción y procesamiento en el mundo, ya que la mayoría del litio en el planeta se ubica en salares o salmueras. En los últimos años, mientras el litio en México ha quedado reservado para el Estado, otros países, como China, la inversión privada es fundamental; así, que la Presidenta Sheinbaum a que en el mundial de futbol, se presente nuestro primer auto eléctrico mexicano.

Publicado originalmente por: https://www.am.com.mx/opinion/2026/01/24/auto-electrico-olinia-mexico-litio-desafios-2026-1735729.html

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