Los altos costos de transporte, la limitada conectividad y el rezago en puertos, carreteras y ferrocarriles continúan frenando la eficiencia productiva en México y el resto de América Latina, así lo advirtió el informe Aprovechando el momento. La oportunidad de productividad de América Latina, elaborado por McKinsey & Company.
De acuerdo con el análisis, México aparece como el país mejor posicionado dentro de la región gracias a su integración con Norteamérica. Con 63 centros de datos y conexiones de baja latencia, menores a 200 milisegundos (ms) hacia Estados Unidos, fortalece su papel en manufactura y servicios digitales.
Sectores como el de dispositivos médicos, con exportaciones superiores a 20 mil 300 millones de dólares (mdd) en 2023, y la participación en la producción de semiconductores, impulsada por el proyecto Kutsari que busca fortalecer las capacidades de diseño y establecer centros especializados de I+D, junto con la industria automotriz, posicionan al país como un fuerte competidor en la región.
No obstante, sus corredores carreteros y ferroviarios requieren modernización para reducir costos y tiempos de traslado, aproximando los precios a los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El informe también señaló que el país enfrenta el reto de reforzar su infraestructura eléctrica para atender la creciente demanda de manufactura avanzada.
Destacó que México tiene la ventaja geográfica y las capacidades industriales para liderar la expansión regional. Su desafío será garantizar confiabilidad energética, invertir en infraestructura y mejorar la eficiencia logística, especialmente en regiones desatendidas, para consolidarse como el motor de la productividad latinoamericana en los próximos años.
América Latina, la gran apuesta
La consultora detalló diversos indicadores que explican el rezago de América Latina, como la falta de infraestructura que restringe el comercio intrarregional. Según el informe, este representa apenas 15% de las exportaciones totales en la región, muy lejos del 60% registrado en la Unión Europea. La situación podría mejorar si los países realizaran inversiones conjuntas en infraestructura física y digital compartida, incluidos puertos regionales, autopistas y sistemas de gestión del tráfico digital, lo que sería clave para garantizar flujos comerciales.
Pese a estos obstáculos, la zona tiene un panorama alentador. Para 2040, América Latina podría transformar su sector manufacturero de próxima generación y generar hasta 200 mil mdd adicionales en ingresos anuales, siempre que logre movilizar inversiones acumuladas cercanas a 230 mil mdd.
El potencial se concentra en industrias como vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y dispositivos médicos, que podrían crecer a tasas compuestas de entre 5% y 16%, según distintos escenarios. Factores como la transición energética, la diversificación de cadenas de suministro, el avance tecnológico y la creciente demanda de salud abren oportunidades. Sin embargo, la región deberá fortalecer infraestructura y desarrollar su capital humano.
Ante esto, América Latina enfrenta un dilema: mantener el rezago o apostar por una transformación logística y energética que permita aprovechar su potencial; y México, con sus fortalezas y retos, se perfila como uno de los actores clave para este cambio.
Publicado originalmente por: https://www.milenio.com/negocios/componentes-electronicos-autos-deberan-certificaciones-t-mec
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