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La logística automotriz es hoy el primer amortiguador ante cambios regulatorios y operativos en la región.

En medio de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la presión arancelaria y el fenómeno del nearshoring (relocalización de líneas productivas), la industria automotriz de Norteamérica atraviesa un momento de redefinición estructural. Pero más allá de las armadoras y los anuncios de inversión, hay un eslabón que absorbe el primer impacto de cualquier cambio: la logística.

De acuerdo con UPS, la transformación del ecosistema regional ha elevado el papel de la logística automotriz de una función operativa a un componente estratégico del negocio.

“Hoy la logística está completamente integrada a lo que sucede en el entorno internacional. Ya no es solo mover mercancía; es una parte estratégica y fundamental de la industria”, afirmó Gustavo Olvera, Head de Desarrollo de Negocio y Cuentas Clave en UPS México.

México forma parte del bloque comercial más importante del mundo y la relocalización de empresas ha reforzado su papel como hub manufacturero. Sin embargo, esta integración también implica mayor complejidad regulatoria.

La industria automotriz, una de las más impactadas por las discusiones arancelarias, enfrenta un entorno de reglas de origen, revisiones comerciales y ajustes normativos que obligan a una gestión más proactiva.

“Cuando se anuncian cambios regulatorios, las mercancías ya están en tránsito. Los inventarios ya están planeados. Es la logística la que recibe el primer impacto”, explicó Olvera.

En ese sentido, la gestión aduanera, los ajustes de rutas, la modificación de tiempos de tránsito y la coordinación multimodal se vuelven determinantes para evitar afectaciones en producción.

Cruces múltiples y alta integración

La complejidad se multiplica si se considera que un solo componente automotriz puede cruzar la frontera hasta 17 veces antes de convertirse en vehículo terminado.

Este modelo altamente integrado exige visibilidad en tiempo real, coordinación aduanal y soluciones multimodales que permitan consolidar carga, optimizar inventarios y mitigar riesgos ante contingencias.

“La industria requiere alta visibilidad y capacidad de reacción. En un entorno incierto, contar con un socio logístico confiable y con experiencia es clave para tomar decisiones estratégicas”, sostuvo Olvera.

Por otra parte, el modelo just in time sigue siendo dominante en la industria, pero ahora convive con una necesidad creciente de resiliencia.

Migraciones de sistemas aduaneros, inspecciones adicionales o tensiones comerciales son factores fuera del control de las empresas, pero que inciden directamente en la operación.

Perspectiva hacia adelante

Aunque el panorama regulatorio continúa en evolución, los fundamentos de la industria automotriz regional siguen siendo sólidos. El sector mantiene crecimiento año contra año, genera millones de empleos y se apoya en una integración productiva difícil de replicar en otros bloques económicos.

“Somos parte del bloque económico más fuerte del mundo. Si trabajamos alineados, enfrentando los retos con planeación y colaboración, la tendencia de crecimiento debería mantenerse”, subrayó Olvera.

En la nueva Norteamérica, la logística automotriz ya no es solo soporte operativo: es la primera línea de defensa ante la incertidumbre.

El mercado mundial de logística automotriz estaba valorado en más de 22 mil millones de dólares (mdd) en 2025 y se proyecta que alcance los 23 mil mdd en 2026, progresando constantemente hasta los 41 mil mdd en 2035, de acuerdo con la consultora Business Research Insights.

Publicado originalmente por: https://t21.com.mx/logistica-automotriz-en-periodo-de-redefinicion-estructural-en-norteamerica-ups/

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