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Los vehículos de hoy se han convertido en plataformas tecnológicas complejas.

“Toda empresa es una empresa de tecnología, lo sepa o no”, dice Satya Nadella, Presidente del Consejo de Administración de Microsoft. Me atrevería a decir que toda industria actualmente está vinculada con la tecnología…. lo sepa o no. En la Industria Nacional de Autopartes (INA) estamos conscientes de su importancia y estamos apostando fuertemente por la transformación tecnológica como un eslabón indispensable del futuro de la movilidad.

Durante décadas, el sector se organizó bajo un mismo principio: producir más rápido, más barato y con mayor eficiencia. Hoy, ese modelo está evolucionando hacia otro en el que la innovación tecnológica, la digitalización y la capacidad de innovación son los factores centrales de la competitividad.

Las estimaciones muestran la magnitud de esta transición. La demanda global de componentes automotrices crecerá alrededor de 3.5% anual entre 2025 y 2035, pero detrás de ese crecimiento se presenta una redistribución profunda del valor de lo que se produce: los componentes vinculados con arquitecturas electrónicas avanzadas, software, baterías y sistemas de conducción autónoma registrarán los mayores incrementos. El software automotriz, por ejemplo, crecerá entre 14% y 16% anual durante la próxima década, mientras que los componentes relacionados con baterías y trenes motrices eléctricos aumentarán alrededor de 13% por año. [1]

Por supuesto, este cambio tecnológico también está transformando el perfil de los proveedores. Las empresas que participan en segmentos vinculados con semiconductores, baterías o electrónica avanzada registran crecimientos mucho mayores que los proveedores tradicionales. Entre 2019 y 2024, por ejemplo, los proveedores de semiconductores crecieron cerca de 15% anual, mientras que el sector de baterías alcanzó tasas cercanas al 45%.[2]

En este nuevo entorno, la competitividad de los países ya no depende únicamente de su capacidad productiva. Depende cada vez más de su ecosistema de innovación, del talento especializado y de la capacidad para integrar proveedores locales en segmentos tecnológicos de mayor valor agregado. A este respecto, los datos recientes muestran que México ha comenzado a ganar terreno en este rubro: tan solo entre 2024 y 2025, las importaciones estadounidenses de productos tecnológicos avanzados provenientes de México crecieron 45.9%, mientras que las provenientes de China registraron una caída cercana al 45%.[3]

Esta tendencia refleja una reorganización estructural de las cadenas productivas. Las empresas buscan ahora proveedores más cercanos geográficamente, más resilientes y tecnológicamente preparados. México tiene una posición privilegiada para aprovechar esta transformación.

Hoy somos el cuarto productor y exportador mundial de autopartes, así como el principal proveedor de este tipo de componentes para Estados Unidos. Pero el reto hacia adelante consiste en dar el siguiente paso: fortalecer una red de proveedores nacionales capaces de participar en las nuevas áreas tecnológicas de la industria.

Con el objetivo de cumplir esta misión impulsamos el Programa de Desarrollo de Proveedores, en conjunto con la Secretaría de Economía y la Corporación Financiera Internacional, una iniciativa conjunta que acompaña a empresas mexicanas en su proceso de integración a cadenas globales de valor cada vez más exigentes y tecnológicas. A través de capacitación técnica, acompañamiento estratégico y vinculación directa con grandes empresas del sector buscamos que más proveedores mexicanos participen en los segmentos tecnológicos que están definiendo el futuro de la industria automotriz.

El pasado 17 de marzo de 2026, en las instalaciones de la Secretaría de Economía, llevamos a cabo el Demo Day de la primera generación de este programa. Más que un evento, presenciamos una muestra concreta de cómo la colaboración entre sector público, organismos internacionales y empresas fortalece la competitividad industrial del país.

El entusiasmo que ha despertado esta primera generación confirma que vamos por el camino correcto. Las empresas participantes han demostrado que el talento y la capacidad industrial de México pueden integrarse con éxito en cadenas de valor cada vez más tecnológicas y sofisticadas. Su impulso abre la puerta a una segunda generación del programa, con más empresas, más capacidades y una ambición aún mayor: fortalecer una red de proveedores mexicanos capaces de competir en los segmentos más tecnológicos de la industria automotriz global.

Al final, el futuro de esta industria no se definirá únicamente por quién fabrica más vehículos, sino por quién desarrolla las capacidades tecnológicas que los harán posibles en el futuro. En esa transformación, México busca consolidarse como un actor clave, impulsado por su talento, su industria y su red de proveedores. De eso se trata, en esencia, el esfuerzo que hoy estamos construyendo desde la INA: avanzar juntos hacia la movilidad del futuro.

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[1] https://www.bcg.com/publications/2026/the-2026-global-automotive-supplier-study

[2] https://www.bcg.com/publications/2026/the-2026-global-automotive-supplier-study

[3] J.P. Morgan, Mexico: Torn Between Promise and Pressure, p. 15

POR FRANCISCO GONZÁLEZ DÍAZ
PRESIDENTE EJECUTIVO DE LA INDUSTRIA NACIONAL DE AUTOPARTES

Publicado originalmente por: https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/3/26/innovar-para-competir-el-futuro-de-la-industria-automotriz-se-construye-con-proveedores-mexicanos-785677.html

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