La revisión del T-MEC comienza este 1 de julio con un escenario distinto al que dio origen al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Para Mario Hernández, socio líder del segmento IMMEX de KPMG México, el proceso abre una etapa en la que los aranceles volverán a tener un papel relevante para las mercancías que incorporen insumos provenientes de países fuera de Norteamérica y, al mismo tiempo, obligará a fortalecer la proveeduría nacional para responder a las nuevas reglas comerciales.
El especialista considera que la negociación buscará privilegiar la producción regional y reducir las ventajas que durante décadas aprovecharon las cadenas de suministro que incorporaban materiales provenientes de terceros países.
La revisión del T-MEC busca privilegiar el contenido regional
Mario Hernández recordó que, desde la entrada en vigor del TLCAN, México implementó programas de importación que permitieron traer materias primas e insumos del extranjero para transformarlos en el país.
Una vez concluido el proceso de manufactura y cumplidas las reglas de origen, el producto terminado podía considerarse originario de Norteamérica y exportarse a Estados Unidos o Canadá sin pagar aranceles.
Como ejemplo, explicó que una empresa podía importar componentes desde China, ensamblar una computadora en México y comercializarla en Estados Unidos como un producto originario del tratado.
Ese modelo, señaló, facilitó durante décadas la integración de cadenas globales de suministro. Ahora, la expectativa es distinta.
De acuerdo con el especialista, la negociación buscará que una mayor proporción de los insumos provenga de México, Estados Unidos o Canadá, con el propósito de que los beneficios comerciales permanezcan dentro de la región.
La revisión del T-MEC también elevaría el costo de utilizar insumos de terceros países

El socio líder del segmento IMMEX de KPMG México anticipó que uno de los cambios más relevantes será una mayor exigencia para las mercancías que utilicen componentes provenientes de economías ajenas al tratado.
Según su análisis, esos insumos pagarían aranceles, ya sea al ingresar a México o cuando el producto terminado cruce hacia Estados Unidos o Canadá, dependiendo del mecanismo que finalmente acuerden los tres gobiernos.
Aunque evitó estimar una tarifa específica, indicó que el propósito será desincentivar el uso de materiales externos y favorecer el abastecimiento dentro de Norteamérica.
Para Hernández, la intención de la negociación es limitar los beneficios del tratado a los tres países integrantes, mediante reglas que incentiven una mayor integración regional.
Estados Unidos busca un esquema comercial basado en la reciprocidad
Mario Hernández señaló que la postura del gobierno estadounidense responde a un criterio de reciprocidad comercial.
Explicó que numerosos productos ingresan a Estados Unidos sin pagar aranceles, mientras que las exportaciones estadounidenses sí enfrentan gravámenes cuando llegan a otros mercados.
Por ello, consideró que la revisión del tratado buscará establecer condiciones en las que las importaciones también asuman costos cuando corresponda.
Aclaró que este cambio no significa el fin del comercio entre los tres países, sino una modificación en las reglas bajo las cuales operarán las empresas exportadoras e importadoras.
«No significa que no te vayan a dejar vender; simplemente habrá un costo de importación para determinadas operaciones«, abundó.
Con aranceles para todos, la eficiencia en manufactura marcará la diferencia
Mario Hernández explicó que el impacto de mantener aranceles no se limitará al comercio entre países. También alcanzará al consumidor y a la capacidad de las empresas para competir en precio.
Detalló que, si un producto manufacturado en México incorpora un arancel que incrementa su precio frente a otro de características similares elaborado en otro país, el consumidor tenderá a elegir la opción más económica, siempre que la calidad sea comparable.
Esa decisión, afirmó, puede reducir la demanda de determinados bienes y, como consecuencia, disminuir el volumen de manufactura destinado a la exportación.
Añadió que, si todos los países enfrentan aranceles, la diferencia competitiva ya no dependerá únicamente del impuesto de importación, sino de la capacidad de cada industria para fabricar con menores costos.
Menores exportaciones pueden afectar inversión extranjera y empleo
Una menor demanda de productos mexicanos en los mercados internacionales tendría efectos a lo largo de toda la cadena productiva.
Mario Hernández explicó que, si disminuyen las exportaciones, también podría reducirse la actividad manufacturera. Posteriormente, ese ajuste tendría repercusiones sobre la inversión extranjera y, finalmente, sobre el empleo.
Además, recordó que el costo de los aranceles termina trasladándose al mercado. Aunque las empresas pueden absorber una parte para mantener su competitividad, esa capacidad tiene un límite.
Cuando ese margen se agota, agregó, el incremento termina reflejándose en el precio final, por lo que el consumidor evalúa otras alternativas disponibles.
Desde su perspectiva, serán los compradores quienes determinen qué productos mantienen su competitividad y cuáles perderán participación frente a opciones de menor costo.
Asia sigue siendo el principal proveedor de insumos para la manufactura mexicana
El especialista explicó que una parte importante de los insumos utilizados por la industria manufacturera mexicana proviene de Asia, aunque también llegan materiales desde Europa y algunos países de Centroamérica.
A su juicio, esa dependencia responde a que México no consolidó una política de desarrollo de proveeduría nacional durante los años en que operó el esquema de libre comercio.
Por ello, consideró que el resultado de la revisión del T-MEC obligaría a impulsar una estrategia para incrementar la participación de empresas mexicanas dentro de las cadenas de suministro y fortalecer el uso de insumos nacionales.
Contenido nacional menor a 10% refleja el desafío de desarrollar proveedores mexicanos
Al analizar la integración de proveedores nacionales, Mario Hernández sostuvo que el país no logró desarrollar una base suficiente de contenido nacional durante las décadas de vigencia del TLCAN.
Indicó que el porcentaje de contenido mexicano incorporado en la mayoría de los productos exportados permanece por debajo del 10%.
Precisó que la industria automotriz representa una excepción parcial, ya que estima que el contenido nacional alcanza niveles de 20% a 25%, debido a las inversiones realizadas para desarrollar proveeduría local.
En el resto de las actividades manufactureras, agregó, la participación de insumos nacionales continúa siendo reducida, un aspecto que podría adquirir mayor relevancia si la revisión del T-MEC endurece las reglas sobre el contenido regional requerido para acceder a los beneficios del tratado.
La industria demanda proveedores capaces de garantizar calidad, volumen y continuidad
Mario Hernández afirmó que las empresas manufactureras no tienen restricciones para comprar a proveedores mexicanos. El principal desafío, explicó, es contar con empresas que puedan garantizar cantidad, calidad, precio y continuidad en el suministro durante varios años.
Comentó que incorporarse a una cadena global de suministro implica superar numerosos filtros técnicos y operativos. Una vez que un proveedor obtiene la certificación de una empresa, suele mantenerse mientras cumpla con los estándares establecidos.
Añadió que, aunque existen encuentros de negocios y exposiciones especializadas para acercar a empresas compradoras con proveedores nacionales, los volúmenes de negocio que logran concretarse siguen siendo reducidos.
Finalmente, dijo que la principal razón por la que muchas empresas continúan importando insumos es la limitada disponibilidad de proveedores nacionales capaces de atender los requerimientos de la industria.
«Simplemente porque no hay«, respondió al explicar por qué la proveeduría mexicana aún tiene una participación limitada en diversos sectores manufactureros.
Publicado originalmente por: https://www.liderempresarial.com/revision-del-t-mec-impulsaria-la-proveeduria-nacional-y-menos-insumos-de-asia-kpmg/
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