La electromovilidad sigue ganando terreno en México, pero el crecimiento de las ventas todavía contrasta con los desafíos que enfrenta la industria para fortalecer su producción, proveeduría e infraestructura. Entre enero y julio de 2026 se comercializaron 112 mil 313 unidades electrificadas, lo que significa que 12.7% del mercado de ligeros es ya un vehículo electrificado, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Del total, 77 mil 012 correspondieron a híbridos convencionales, 18 mil 696 a híbridos enchufables (PHEV) y 16 mil 605 a totalmente eléctricos (BEV). El mayor dinamismo se observó en los PHEV, cuyas ventas aumentaron 222.4% frente al mismo periodo de 2025, se explicó en el conversatorio “Electromovilidad en México: Desafíos y oportunidades para el sector”, organizado por Mundi.
En el evento se indicó que mientras la demanda interna avanza, la producción de vehículos electrificados en algunas de las principales armadoras instaladas en México, como Toyota, General Motors y Ford, mostró una reducción de 56.9%, al ensamblar 47 mil 411 vehículos eléctricos durante el primer semestre de 2026 (1S26) frente a las 110 mil 002 unidades registradas por estas tres compañías en el mismo periodo del año pasado.
Proveeduría, el eslabón pendiente
Uno de los temas abordados fue el desafío de reducir la dependencia de componentes provenientes de Asia, particularmente en productos de alto valor como baterías, semiconductores, electrónica de potencia y sistemas de gestión térmica.
La transición también implica una reconversión para los proveedores Tier 1 y Tier 2, que deberán incorporar nuevas tecnologías, ampliar capacidades productivas y responder a mayores exigencias de contenido regional y trazabilidad que podrían derivarse de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En este escenario, el financiamiento aparece como otro de los factores determinantes. Sarahí Ramírez, Customer Success Manager de Mundi, indicó que las empresas y proveedores requieren recursos para invertir en tecnología y capacidad productiva, mientras que un financiamiento flexible puede facilitar la incorporación de más compañías mexicanas a las cadenas de valor internacionales.
El reto no se limita a las grandes armadoras. Elisa Crespo, presidenta del Clúster Automotriz Metropolitano (Claumet), expuso que la integración a esta nueva cadena de valor involucra al menos 16 actividades económicas y demanda nuevo talento, capacitación y capacidades tecnológicas, particularmente entre las pequeñas y medianas empresas (pymes).
La infraestructura será otro componente de esta transformación. México cuenta con 60 mil 939 conexiones de carga, de las cuales cuatro mil 655 son públicas y 56 mil 279 privadas, según datos de la Electro Movilidad Asociación (EMA). No obstante, el crecimiento de la flota eléctrica plantea la necesidad de ampliar la red de recarga y establecer reglas que den certidumbre a las inversiones.
Más allá del automóvil
La oportunidad para la electromovilidad también se extiende a segmentos vinculados directamente con la logística. Transporte público, vehículos de carga y última milla están incorporando soluciones eléctricas, lo que abre nuevos espacios para desarrollar capacidades relacionadas con motores eléctricos, inversores, sistemas de gestión térmica e infraestructura de carga.
Alexander Firsching, presidente de Bosch México, planteó que la electromovilidad debe analizarse desde las necesidades de los usuarios, las decisiones de los gobiernos y el desarrollo tecnológico. La transición, sostuvo, requiere avanzar de manera coordinada en estos tres ámbitos y acompañarla con una oferta energética sustentable.
En su participación, Lorena Remírez, directora de Asuntos Públicos de EMA, destacó que un vehículo eléctrico puede generar ahorros operativos de alrededor de 70% frente a uno convencional, aunque consideró que la transición será gradual y estará determinada por las necesidades específicas de cada aplicación.
“El reto es socializar estos beneficios y entender que la transición será gradual, con distintos usos y necesidades, particularmente en segmentos como la logística de última milla. México puede pasar de ser únicamente un país ensamblador a convertirse en un socio estratégico para sus mercados y aprovechar incentivos, infraestructura y una regulación adecuada para fortalecer su posición”, sostuvo.
Para Germán Carmona, presidente de la Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico (AMIVE), México también debe definir con mayor claridad hacia qué aplicaciones quiere dirigir su estrategia de electromovilidad, ya sea carga, transporte público o movilidad privada, debido a que cada segmento requiere diferentes condiciones de infraestructura y recarga.
Con la revisión del T-MEC, la industria enfrenta la posibilidad de mayores exigencias en reglas de origen y trazabilidad. Para los especialistas, fortalecer la proveeduría nacional, ampliar la infraestructura de carga, actualizar la regulación y facilitar el acceso a capital serán condiciones necesarias para que la electromovilidad deje de ser únicamente una tendencia de consumo y se convierta en una oportunidad de mayor integración para la industria mexicana.
Publicado originalmente por: https://t21.com.mx/especialistas-ven-avance-de-la-electromovilidad-en-mexico-proveeduria-uno-de-los-grandes-retos/
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