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Reducir la logística en México a un costo operativo es quedarse a la mitad de la historia. Hoy también representa agilidad para reaccionar, flexibilidad para ajustar la operación y capacidad de respuesta ante un mercado incierto.

Esa es la lectura que plantea Eric Porras Musalem, director del programa Egade–W. P. Carey Executive MBA en Egade Business School del Tecnológico de Monterrey.

Una empresa puede fabricar más, vender más y abrir nuevos mercados. Pero si no puede abastecerse, almacenar, distribuir y responder a tiempo, el crecimiento se detiene antes de llegar al cliente.  Durante años, la logística quedó fuera del escaparate;  pero actualmente decide cuánto cuesta una venta y qué margen sobrevive al trayecto.

En las cadenas de suministro, esa capacidad dejó de ser deseable: se volvió indispensable para seguir siendo competitivo.

Logística en México: el 17% que se juega en cada venta

De acuerdo con el “4.º Estudio Nacional de Indicadores Logísticos”, el costo logístico promedio en México ronda el 17% de las ventas empresariales. El porcentaje reúne inventarios, almacenamiento, distribución y transporte; es decir, todos los movimientos que permiten que una mercancía llegue desde el proveedor hasta el cliente.

La manufactura y el sector automotriz suelen enfrentar costos mayores porque movilizan productos voluminosos, vehículos, autopartes y componentes a través de redes complejas

El problema no consiste sólo en gastar más. Una operación ineficiente puede sacar a una empresa del mercado si reduce su margen frente a competidores capaces de entregar con mayor velocidad o menor costo.

“Siempre es un imperativo y un objetivo controlar el costo logístico, es decir, que no sea muy alto que te saque de mercado por una operación ineficiente”, explicó  Porras.

Por eso, una empresa puede perder rentabilidad incluso cuando sus ventas crecen. Basta con que el inventario permanezca demasiado tiempo en almacén, que una ruta obligue a duplicar movimientos o que el transporte consuma una parte creciente del margen.

Crecer la planta también multiplica la operación

Ampliar la capacidad instalada no significa únicamente producir más. El proceso implica procesar un mayor volumen de insumos y productos, tanto en la entrada como en la salida de la planta.

“No solamente es ampliar la capacidad, sino que esa capacidad eventualmente va a generar necesidades logísticas adicionales”, señaló Porras.

En ese sentido, recomienda revisar nuevas rutas de distribución y definir si cuenta con recursos propios para atenderlas o si necesita recurrir a un operador externo, como un 3PL.

La expansión también debe corresponder con una demanda capaz de absorber el inventario adicional. Si el producto no se mueve, la capacidad ampliada puede dejar mercancía sin salida.

Igualmente, Porras advirtió que el crecimiento también necesita holgura operativa. La planta o un centro de distribución que trabaja al 100% de su capacidad tiene menos margen para responder ante cualquier variación.

Asimismo, operar al límite puede generar cuellos de botella, mayor estrés en el sistema y problemas para atender al cliente final.

La pandemia cambió la cuenta: también cuesta detenerse

La pandemia reveló el precio de una cadena de suministro frágil, pues una interrupción en el abasto podía detener una planta completa, retrasar pedidos y comprometer la continuidad del negocio.

Desde entonces, las empresas comenzaron a valorar decisiones que antes podían parecer costosas: mantener inventarios de seguridad, contar con proveedores alternos o reservar capacidad adicional.

Debido a que las medidas elevan el gasto, también pueden evitar pérdidas mayores. El cálculo dejó de ser únicamente cuánto cuesta operar, sino a cómo construir una cadena de suministro resiliente o capaz de enfrentar cualquier disrupción.

“Ya no solamente es un tema de controlar el costo, sino también de implementar medidas que te ayuden a gestionar el riesgo dentro de toda la cadena de suministro”, sostuvo Porras.

El transporte sigue siendo el componente más pesado

Para las empresas instaladas en México, el transporte continúa como la parte más importante del costo logístico.

Los combustibles influyen directamente, pero también lo hacen la planeación de rutas y la inseguridad. De acuerdo con el catedrático, cuando una empresa debe recorrer distancias más largas para trasladar sus productos, el costo aumenta.

Una ruta poco eficiente puede encarecer la operación incluso cuando el volumen de mercancías se mantiene estable.

Por otra parte, las empresas que distribuyen mediante comercio electrónico enfrentan una presión adicional en la última milla. Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara concentran recorridos urbanos complejos. También comienzan a observarse mayores costos en Puebla y Querétaro.

La congestión eleva los tiempos de traslado y reduce la eficiencia de cada entrega. El tipo de transporte utilizado y la cantidad de paradas también influyen en el costo final.

A nivel de los centros de distribución, el inventario representa otro gasto relevante. Porras dijó que estas operaciones deben volverse más ágiles y requieren mayor inversión en tecnología para mover los productos con mayor rapidez hacia el cliente.

La rentabilidad se juega en costos y ventas

Una logística eficiente en México puede reducir costos y mejorar la rentabilidad. Sin embargo, su impacto no termina en el ahorro. Porras explicó que un mejor nivel de servicio puede generar clientes más satisfechos, mayores ventas y márgenes de utilidad más altos.

“La logística es una principal palanca por medio de la cual las empresas pueden aumentar o mejorar sus niveles de servicio y, por tanto, aumentar las ventas o mantener márgenes de utilidad altos”, afirmó.

No obstante, tener capacidad de respuesta se vuelve determinante cuando el mercado enfrenta volatilidad, incertidumbre y cambios constantes.

Porras aclaró que las empresas pueden perder competitividad cuando tardan en entender lo que ocurre y ajustar su operación. Entre los factores que generan presión menciona los aranceles para las compañías que exportan a Estados Unidos.

De ahí que las organizaciones necesitan mayor resiliencia y agilidad para interpretar los cambios del mercado y actuar con rapidez. Además, la respuesta puede involucrar la adopción de nuevas tecnologías y la reingeniería de procesos.

“Las empresas tienen que ser más resilientes, más ágiles para entender los cambios de mercado y actuar de forma más rápida”, aseguró.

Tecnología: medir la huella y anticipar el retraso

Las operaciones logísticas también tienen un impacto ambiental. El almacenamiento de inventarios y, sobre todo, el transporte generan un impacto ecológico que las empresas comienzan a observar con mayor atención.

Entre las medidas que Porras mencionó están la electrificación de flotas, la optimización de rutas y la concentración de inventarios para reducir recorridos.

Asimismo, destacó que compañías del sector muestran interés por medir la huella de carbono, pues si una empresa desconoce el impacto de su operación, también desconoce qué estrategias pueden ayudarle a reducirlo.

La inteligencia artificial abre otra posibilidad: analizar información con mayor rapidez, elaborar pronósticos, detectar anomalías y reconocer patrones dentro de la cadena de suministro.

Una de sus aplicaciones consiste en identificar que un cliente está en riesgo de recibir tarde un pedido. A partir de esa alerta, la empresa puede reasignar un vehículo y atenderlo antes de que el retraso ocurra.

La inteligencia artificial también puede apoyar el almacenamiento, el surtido de órdenes y la gestión de la capacidad en los centros de distribución. Esto puede reducir costos, mejorar el servicio y elevar la rentabilidad.

Sin embargo, el ejecutivo detalló que la adopción todavía no es amplia en México. Las empresas grandes avanzan con mayor capacidad de inversión, mientras las pequeñas y medianas empresas muestran rezago.

También comienzan a desarrollarse los agentes de inteligencia artificial: herramientas capaces de analizar información y tomar decisiones dentro de la cadena, como asignar un transporte según las condiciones de la ruta, el mercado y la prioridad del cliente.

Publicado originalmente por: https://www.liderempresarial.com/mas-alla-del-costo-como-la-logistica-protege-las-ventas-y-mejora-la-rentabilidad/

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