México cuenta con una demanda anual de moldes y troqueles estimada en cinco mil millones de dólares (mdd), pero los fabricantes establecidos en el país cubren apenas entre el 10% y el 13% del mercado, por lo que es necesario ampliar las capacidades de producción en este sector, cuya cadena de suministro y logística son complejas ya que dependen, en su mayoría, de partes provenientes de Asia.
Y es que en esta industria, que sostiene procesos de manufactura automotriz, aeroespacial, electrónica, electrodomésticos y dispositivos médicos, entre otros, la distancia puede significar un cuello de botella.
“Cuando un molde viene de otro continente, como es el caso de Asia, el problema no es únicamente el costo del flete ni los impuestos; hay que considerar el tiempo de transporte, los trámites logísticos, la puesta en marcha y, sobre todo, lo que ocurre después, porque un molde durante toda su vida productiva puede necesitar muchas cosas, como una reparación, un ajuste, un mantenimiento o incluso un cambio de ingeniería. Y ahí es el problema, porque es donde la distancia, la cuestión geográfica pesa muchísimo”, explicó Eduardo Tovar, director de Encuentros Industriales y de Manufactura en México de Meximold.
Un claro ejemplo de lo anterior ocurre en la industria automotriz, donde una modificación puede estar vinculada con el lanzamiento o el cambio de una pieza y tener al que fabrica el molde a miles de kilómetros, lo que hace más largo todo el ciclo.
“En el caso de la industria aeroespacial pasa casi lo mismo, porque estamos hablando de moldes herramentales que son altamente especializados, donde además se necesita precisión, trazabilidad y sobre todo el tema de la validación, que es muy crítico”, indicó.
La dependencia del exterior se observa en las cifras comerciales. De acuerdo con el portal DataMéxico, de la Secretaría de Economía, durante 2024 el país importó alrededor de mil 504 mdd en moldes para inyección o compresión de caucho y plástico, frente a exportaciones por aproximadamente 196 mdd. China fue el principal origen de las compras con cerca de 538 mdd.
Esto, más que una vulnerabilidad del mercado mexicano, representa una oportunidad. El objetivo es identificar los segmentos en los que los talleres nacionales son competitivos y desarrollar gradualmente la especialización necesaria para atender herramientas más complejas. En ese proceso, la proximidad geográfica puede convertirse en una ventaja para las cadenas de suministro regionales.
“No es que se deba dejar de importar, sino que se debe tener más capacidad cerca de las plantas, lo que reduce el riesgo de que la cadena de suministro sea débil, porque el molde es prácticamente la madre de todas las industrias; de un molde parte todo”, subrayó el especialista.
En entrevista con T21, Tovar enfatizó que la distancia es el principal cuello de botella en la cadena de suministro de moldes, ya que algunos productos, como las defensas de los vehículos o una tapa de frasco de champú, pueden requerir un cambio de modelo rápido y estar a tanta distancia, volver a hacer un diseño, una reingeniería, es más complejo “porque no es lo mismo tener una planta en el bajío a tenerla en Shanghái”.
Un punto clave para atender esta situación es que los moldes se fabriquen más cerca del usuario.
“Un producto local está viendo todo el proceso; el ciclo entre diseño, la prueba, la corrección y producción se vuelve mucho más corto cuando lo tienes localmente. Por decir algo, si durante la ligación del molde aparece un problema, el fabricante, si está cerca, puede intervenir rápidamente. Y si posteriormente se requiere un cambio de ingeniería, un mantenimiento, una reparación, nuevamente tienes a tu proveedor cerca”, sostuvo.
Desarrollar proveedores cercanos también reduce la exposición a disrupciones externas como la conexión logística, los problemas internacionales de transporte o los tiempos de respuesta muy largos, más con la situación geopolítica que ocurre en diversas regiones del mundo, como los conflictos en Ucrania o en Medio Oriente.
“Muchos de esos moldes son muy pesados, pesan toneladas, eso no se transporta por avión, sino por barco muchas veces; entonces vemos el desarrollo de la industria nacional de moldes como parte del fortalecimiento de las cadenas regionales de manufactura”, expuso.
En ese sentido, el desarrollo del talento es importante. Tovar consideró que México ya cuenta con talleres, tecnología y personal con capacidades relevantes, aunque la formación de especialistas todavía necesita fortalecerse. La experiencia práctica sigue siendo fundamental para los moldistas, ingenieros, programadores y operadores que participan en la fabricación de herramentales. Vincular empresas, universidades y centros técnicos ayudaría a ampliar la disponibilidad de perfiles que respondan a los requerimientos de industrias avanzadas.
De esa forma, la oportunidad en este sector no consiste en eliminar las importaciones, sino en fortalecer una cadena de suministro que responda con mayor rapidez y especialización a las necesidades de manufactura. “El molde es una infraestructura productiva y no una mercancía estándar”, concluyó Tovar.
Publicado originalmente por: https://t21.com.mx/mexico-busca-dar-forma-a-cadena-de-suministro-en-la-industria-de-moldes/
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