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La instalación de empresas puede detonar empleos, transporte, capacitación y servicios para las comunidades. Ana Karen Mora, directora de Sustentabilidad de FUNO, destacó que el desarrollo industrial debe ir más allá de rentar naves, mientras empresarios del sector advirtieron sobre los rezagos de infraestructura, la incertidumbre y los obstáculos para atraer nuevas inversiones.

La llegada de una empresa a un parque industrial puede convertirse en un detonador de desarrollo para las comunidades, siempre que exista colaboración entre desarrolladores, autoridades, universidades y compañías. El reto no consiste solamente en construir espacios para la producción y la logística, sino en generar las condiciones para que las personas puedan trabajar, capacitarse y vivir cerca de sus empleos.

Así lo planteó Ana Karen Mora, directora de Sustentabilidad de FUNO, durante el Encuentro de Líderes de la Industria, organizado por Grupo En Concreto, donde compartió experiencias sobre la evolución de los parques industriales y su impacto en el desarrollo regional.

Empresas que impulsan a las comunidades

Como ejemplo, Mora habló de T-MEX Park, ubicado en el entorno del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), donde una de las operaciones pasó de contar con alrededor de 2 mil 500 trabajadores a proyectar 5 mil para diciembre, según lo expuesto durante el encuentro.

El crecimiento del empleo también plantea necesidades adicionales: buena parte de los trabajadores no vive cerca de su centro laboral, por lo que ha sido necesario organizar soluciones de transporte para trasladarlos diariamente.

La experiencia también evidenció oportunidades de capacitación para la población local. La incorporación de tecnología en las operaciones exige nuevas habilidades, por lo que las empresas y los desarrolladores pueden contribuir a preparar a los trabajadores para responder a las necesidades de sus nuevos empleos.

Para Mora, estos casos muestran que, cuando se instala una compañía, pueden construirse gradualmente las condiciones que requiere su operación, mediante la colaboración con las autoridades municipales y otros actores de la comunidad.

La clave es avanzar hacia un modelo de desarrollo industrial que no se limite a rentar una nave, sino que genere vínculos con proveedores, instituciones educativas y gobiernos locales. La participación de las universidades, por ejemplo, puede ayudar a adaptar los programas de estudio a los perfiles laborales que demanda la industria.

Infraestructura y ubicación, factores decisivos

La directiva también señaló que la ubicación de las empresas está estrechamente relacionada con la infraestructura disponible. Aunque existen regiones con ventajas en recursos naturales y disponibilidad de mano de obra, la conectividad carretera, los aeropuertos y las redes de transporte influyen en las decisiones de localización.

En particular, la concentración de población y actividad logística en la Zona Metropolitana del Valle de México representa un factor importante para las empresas que necesitan distribuir mercancías y atender grandes mercados.

Su planteamiento coincide con la necesidad de impulsar parques industriales que funcionen como parte de ecosistemas productivos, donde el crecimiento empresarial contribuya a desarrollar capacidades locales y mejores condiciones para los trabajadores.

Incertidumbre y obstáculos para nuevas inversiones

Durante el encuentro, empresarios industriales participantes también señalaron los retos que enfrenta México para atraer nuevos proyectos, entre ellos la insuficiencia de infraestructura en algunas regiones, los problemas de seguridad, la incertidumbre jurídica y las dificultades para concretar inversiones ante los cambios en las reglas del comercio internacional.

En la discusión sobre inversión extranjera directa se destacó que una proporción importante de los recursos corresponde a reinversiones de compañías que ya operan en el país, mientras la llegada de nuevos proyectos enfrenta mayores cautelas.

Los participantes coincidieron en que la reinversión es una señal positiva de la confianza de empresas establecidas, pero advirtieron que México necesita fortalecer su ambiente de negocios y ampliar su capacidad para atraer nuevos capitales.

El mensaje central del encuentro fue que el desarrollo industrial sostenible requiere mucho más que infraestructura inmobiliaria. Vincular empresas, trabajadores, comunidades, autoridades y centros educativos puede convertir la llegada de inversiones en una oportunidad de desarrollo regional de largo plazo.

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