La expansión de los vehículos eléctricos en México está transformando la manera en que se entiende la infraestructura de recarga. Además del crecimiento de las estaciones públicas, la posibilidad de cargar un vehículo mientras permanece estacionado, ya sea en casa, en el trabajo o en instalaciones privadas, se perfila como un elemento central de la movilidad eléctrica cotidiana.
Por ello, la carga residencial y privada ocupa ahora el centro de la conversación. Según información especializada sobre infraestructura de recarga, 66% de los conductores mexicanos carga su vehículo en casa.
Esta tendencia coincide con la que documenta la Electro Movilidad Asociación (EMA) mediante su Segunda Encuesta Nacional de Usuarios y su Barómetro de Electromovilidad. Ambas herramientas dan seguimiento a la experiencia de los usuarios y al crecimiento de la infraestructura de recarga en el país.
Cada necesidad de carga requiere su propia infraestructura
Para los trayectos cotidianos, un cargador de Nivel 2, conectado a 220 volts, puede ser una solución práctica para los usuarios. Dependiendo del vehículo y de las condiciones de carga, recupera aproximadamente entre 30 y 50 kilómetros de autonomía por hora.
Esto significa que el vehículo puede reponer buena parte de la energía que necesita en un día mientras permanece estacionado durante la noche o la jornada laboral.
La carga rápida de corriente directa, en cambio, cumple un papel distinto. Su valor radica principalmente en los viajes largos, los corredores carreteros y las operaciones de flota, en que reducir los tiempos de espera es prioritario.
En consecuencia, el reto no consiste únicamente en aumentar el número de cargadores, sino en instalar la infraestructura adecuada para cada necesidad.
Cinco datos sobre cómo se carga un vehículo eléctrico en México
De acuerdo con información de la EMA, datos compartidos durante la sesión sobre infraestructura de recarga y los de operación de la industria:
• 66% de los conductores mexicanos carga en casa.
• La carga de Nivel 2 puede recuperar alrededor de 30 a 50 kilómetros de autonomía por hora, dependiendo del vehículo y de las condiciones de instalación.
• La instalación de un cargador residencial puede representar entre $10,000 y $25,000 pesos, dependiendo de las características eléctricas del inmueble.
• La infraestructura pública y privada continúa expandiéndose en México, una evolución que EMA monitorea a través de su Barómetro de Electromovilidad.
• La carga pública puede mantener una ventaja importante frente al costo por kilómetro de un vehículo de gasolina, de acuerdo con los parámetros presentados durante la sesión.
La red eléctrica tampoco es el obstáculo que muchos imaginan
El crecimiento de los vehículos eléctricos plantea preguntas sobre la capacidad y la planeación de la red eléctrica.

En 2024, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) estableció disposiciones específicas para integrar de forma ordenada y segura la infraestructura de carga al Sistema Eléctrico Nacional, como parte de una red eléctrica inteligente. Su objetivo es fijar requisitos de conexión que permitan una expansión segura y ordenada.
En este contexto, el enfoque no es solo en la capacidad disponible de la red, sino también en anticipar la demanda. Asimismo busca identificar dónde se requerirá mayor capacidad y coordinar el desarrollo de la infraestructura con el crecimiento del mercado de vehículos eléctricos.
Electromovilidad: oportunidad ambiental
Cargar un vehículo eléctrico también puede ser una decisión ambiental. Según la CRE, los híbridos conectables y eléctricos reducen entre 39% y 70% las emisiones de gases de efecto invernadero frente a los de combustión, según las condiciones y la energía utilizada para cargarlos.
Así, la infraestructura de recarga representa no sólo un componente de la transición hacia nuevas formas de movilidad, sino también un elemento que puede contribuir a aprovechar los beneficios ambientales potenciales de la electrificación del transporte.
“La electromovilidad dejó de ser una conversación sobre el futuro para convertirse en una actualidad. El verdadero reto no está únicamente en incorporar vehículos eléctricos, sino en entender todo lo que hay detrás: infraestructura de carga, operación, mantenimiento y disponibilidad.
En TIP México vemos una oportunidad clara para acompañar a las empresas en esta transición y ayudarles a incorporar la electromovilidad con una visión integral, que tenga sentido tanto para su operación como para su negocio”, señaló Miguel Peña, director de Marketing de TIP México.
Publicado originalmente por: https://revistamagazzine.com/proveedores/electromovilidad-carga-residencial-mexico/
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