El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encontró este jueves con su par chino, Xi Jinping, en el Gran Salón del Pueblo de Pekín para celebrar una esperada cumbre de alto nivel.
Los dos líderes se dieron la mano después de que Trump llegara en una caravana hasta una escalinata en la plaza Tiananmén, donde lo esperaba una delegación estadounidense integrada por el secretario de Estado, Marco Rubio; el titular de Defensa, Pete Hegseth; y varios directores ejecutivos de grandes empresas, entre ellos Elon Musk.
Xi recibió con un apretón de manos al magnate republicano al pie de las escalinatas del monumental Gran Salón del Pueblo de la plaza Tiananmén, el centro neurálgico del poder comunista en la capital, decorada para la ocasión con los colores de China y Estados Unidos.
Al son de una salva de cañones, recorrieron la alfombra roja ante cientos de niños que portaban flores y agitaban banderas mientras coreaban “¡bienvenido!”.
Xi le dice a Trump que está “feliz” de recibirlo mientras el mundo está en una “encrucijada”. El presidente de Estados Unidos le aseguró a su homólogo chino que las dos superpotencias tendrán un “futuro fantástico” juntas, durante su esperada reunión de alto nivel en Pekín.
“Es un honor estar con usted. Es un honor ser su amigo, y la relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca”, aseguró el magnate republicano en el encuentro celebrado en el Gran Salón del Pueblo de la capital china.
“Vamos a tener un futuro fantástico juntos”, le dijo Trump a Xi.
Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, dijo a Donald Trump, que ambos países deberían ser “socios, no rivales”.
Una relación estable entre China y Estados Unidos es una bendición para el mundo. La cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas. Deberíamos ser socios, no rivales”, afirmó Xi.
El mandatario añadió que estaba “feliz” de recibir a Trump en su primer viaje a China desde 2017, cuando “el mundo ha llegado a una nueva encrucijada”.
Donald Trump adelantó que su visita estaría enfocada en estrecjar lazos con China, hablar sobre comercio y acordar nuevos puntos de cooperación internacional.
Sin embargo, el tema más importante a discutir es la guerra en Irán que Estados Unidos e Israel iniciaron el pasado 28 de febrero. Se trata de un tema complicado para la administración Trump debiido a que sus ataques provocaron el cierre del estrecho de Ormuz, por donde China obtiene el 80 por ciento de petróleo.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo Trump antes del viaje, aunque insistió en que no necesita “ninguna ayuda” de Pekín en el asunto.
Aunque China se ha mostrada diplomática ante el aumento del precio del crudo por culpa de Israel y Estados Unidos, se espera que la nación de Xi Jinping establezca condiciones para no intervenir en el conflicto.
China ha insistido en que espera “más estabilidad” en la escena internacional.
Otro foco de atención serán las declaraciones de ambas partes sobre Taiwán, una isla con gobierno y ejército propios que China considera parte integrante de su territorio.
Aunque no reconoce oficialmente a sus autoridades, Estados Unidos es su principal apoyo y proveedor de armamento.
La relación entre ambas potencias ha encontrado momentos bajos luego de la anterior visita de Trump en 2017, cuando el mandatario también tuvo una acogida fastuosa con una recepción privada en la majestuosa Ciudad Prohibida de Pekín.
Pero apenas unas semanas después, el mandatario estadounidense lanzó una oleada de aranceles y restricciones sobre los productos chinos.
Al volver a la Casa Blanca en 2025, Trump reanudó su ofensiva arancelaria y provocó una guerra comercial que repercutió en la economía mundial, antes de pactar una tregua con Xi en octubre.
Durante su largo vuelo hacia China, Trump dijo en redes sociales que iba a presionar a Xi para “abrir” el gigante asiático a las empresas estadounidenses.
Estados Unidos, como otros países occidentales, acusan a Pekín de beneficiarse de un superávit comercial y de incurrir en prácticas de competencia desleal o violaciones de la propiedad intelectual.
Pero existen muchos otros puntos de fricción como el suministro de tierras raras o semiconductores, la situación de Taiwán o, desde febrero, el conflicto con Irán.
Analistas esperan que la reunión entre ambos mandatarios ayude a destrabar las negociaciones de paz con Irán.
Más allá de los posibles anuncios comerciales, los expertos no muestran mucha esperanza en que la cumbre atenúe significativamente la rivalidad en todos los frentes entre ambas potencias.
Otro foco de atención serán las declaraciones de ambas partes sobre Taiwán, una isla con gobierno y ejército propios que China considera parte de su territorio y cuyo principal apoyo es Estados Unidos.
Publicado originalmente por: https://www.excelsior.com.mx/internacional/trump-y-xi-reunen-gran-salon-pueblo-china
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