Select Page

Para la logística internacional, los puertos dejaron de ser vistos únicamente como puntos de entrada y salida de mercancías. Hoy son nodos estratégicos que determinan la velocidad, la confiabilidad y el costo de las cadenas de suministro.  

En un entorno marcado por la relocalización productiva, presión sobre las rutas marítimas, cambios en los flujos comerciales y mayor exigencia de cumplimiento, la infraestructura portuaria tradicional ya no es suficiente. El reto está en convertir esa infraestructura en competitividad logística. 

Volumen no es eficiencia 

El Container Port Performance Index 2025, elaborado por el Banco Mundial y S&P Global Market Intelligence, le pone datos a una conversación que en México suele quedarse en infraestructura, volumen y ubicación. Mide el desempeño de los puertos de contenedores con base en el tiempo que los buques permanecen en puerto: llegada, espera, atraque, operación en muelle y salida. Un puerto puede ser grande y estratégico y aun así no ser el más eficiente. 

México tiene puertos importantes, con vocaciones distintas y una posición geográfica que conecta al país con Asia, Norteamérica, Europa y América Latina. Pero la competitividad no se sostiene solo por estar bien ubicados o por mover grandes volúmenes de carga. El valor del reporte está justo ahí: no sirve solo para ver posiciones, sino para ubicar brechas. 

La pregunta ya no es únicamente cuánto mueve un puerto, sino cómo lo mueve. Cuáles son los tiempos, con qué coordinación se trabaja, y cuál es el nivel de previsibilidad y la capacidad para responder cuando la cadena se presiona. 

Algunos puertos mexicanos no llegan a la tabla 

Ensenada aparece como el puerto mexicano mejor posicionado en el índice, con un puntaje de 55.9 y el lugar 62 a nivel global. No es el puerto más grande del país, pero el dato muestra algo relevante: la eficiencia también puede construirse desde operaciones más ordenadas, escalas manejables y mejor coordinación. 

El panorama es otro con Veracruz, Lázaro Cárdenas y Altamira. En volumen de carga contenerizada estos puertos están entre los principales: Lázaro Cárdenas ocupa el segundo lugar nacional, Veracruz el tercero y Altamira el cuarto. En el CPPI 2025 el orden se invierte. Altamira cae a la posición 70 global, Veracruz a la 97 y Lázaro Cárdenas a la 108. Cada uno tiene una vocación distinta y un papel estratégico dentro del comercio exterior mexicano, pero el mensaje del índice es el mismo para los tres: la infraestructura necesita convertirse en desempeño. 

Manzanillo es donde este contraste se nota más, por el peso que tiene dentro del sistema portuario nacional. Es el principal puerto de contenedores de México y su importancia en el comercio con Asia es indiscutible.  

El CPPI 2025, sin embargo, muestra algo más complejo. No aparece entre los puertos de mejor desempeño global, aunque sí entre los que más mejoraron en comparación con 2024, junto con Durban (Sudáfrica), Freeport (Bahamas), Coega / Ngqura Port (Sudáfrica) y Cristóbal (Panamá). Pasó de un CPPI de -161 en 2024 a uno de -9.5 en 2025, una mejora interanual de 152 puntos. Es una buena señal, pero también marca el tamaño del reto. No basta con ser el puerto que más mueve mercancías. Hay que ser el puerto que mejor responde. 

Retrasos a toda la cadena 

La eficiencia portuaria no se construye únicamente dentro de la terminal. Empieza desde la planeación de los arribos y se confirma cuando el contenedor logra salir sin fricciones hacia carretera, ferrocarril, aduana, planta o centro de distribución. Cuando una parte falla, toda la cadena lo resiente. Un retraso en puerto puede convertirse en un sobrecosto logístico; una mala coordinación puede afectar una entrega; una saturación en accesos puede romper el ritmo de producción. 

Lo que pasa en el puerto no se queda en el puerto, se traslada a toda la cadena. Por eso este índice no debería leerse solo como un ranking. Es una llamada de atención sobre algo muy concreto: operar y coordinar mejor, así como usar la información antes de que el problema se convierta en costo. 

Hay una oportunidad importante frente a México. El nearshoring, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la relocalización productiva y la presión sobre las rutas marítimas pueden fortalecer el papel del país en las cadenas globales. Pero esas oportunidades no se sostienen únicamente con ubicación geográfica ni con anuncios de inversión. Se sostienen con operación. 

Que la carga fluya mejor. Que los tiempos sean más predecibles. Que el transporte terrestre esté mejor coordinado. Que la información permita anticipar problemas antes de que se conviertan en costos. De eso depende, en buena medida, que México aproveche la oportunidad que tiene enfrente. 

México ya tiene puertos importantes. Ahora necesita puertos más eficientes. 

Publicado originalmente por: https://t21.com.mx/eficiencia-portuaria-en-mexico-el-reto-de-convertir-infraestructura-en-competitividad-logistica/

Share This