México tiene una oportunidad para aumentar su participación en la cadena global de valor de la electromovilidad, pero para aprovecharla tendrá que fortalecer su proveeduría, reducir la dependencia de componentes asiáticos y facilitar el acceso a financiamiento para las empresas que necesitan invertir en tecnología y capacidad productiva.
Este fue uno de los principales puntos planteados durante el conversatorio “Electromovilidad en México: Desafíos y Oportunidades para el Sector”, organizado por MUNDI, en el que representantes de la industria automotriz y de la electromovilidad analizaron los retos que enfrenta el país ante la transformación del sector.
El desafío resulta especialmente relevante ante el contraste entre el crecimiento de la demanda de vehículos electrificados en México y el comportamiento de la producción nacional. Toyota, General Motors y Ford ensamblaron 47,411 vehículos eléctricos durante el primer semestre de 2026, frente a 110,002 unidades en el mismo periodo de 2025.
Para los especialistas, esta transformación representa una oportunidad para que México deje de concentrarse únicamente en el ensamble de vehículos y avance hacia actividades de mayor valor agregado.
Dependencia de Asia, uno de los principales retos
Uno de los obstáculos identificados durante el encuentro es la dependencia de proveedores asiáticos para componentes estratégicos de los vehículos eléctricos, entre ellos baterías, semiconductores, electrónica de potencia y sistemas de gestión térmica.
Ante este escenario, los participantes destacaron la necesidad de fortalecer la integración regional y aprovechar acuerdos comerciales como el T-MEC y el TLCUEM, con el objetivo de ampliar las oportunidades para las empresas mexicanas.
La diversificación también cobra relevancia debido a la elevada concentración de las exportaciones automotrices mexicanas hacia Estados Unidos, particularmente en un contexto de ajustes comerciales y de revisión del T-MEC.
Los posibles cambios en las reglas de origen, contenido regional y requisitos de trazabilidad podrían incrementar la presión sobre los proveedores instalados en México y acelerar la reconversión de empresas Tier 1 y Tier 2.
Elisa Crespo, presidenta del Clúster Automotriz Metropolitano (CLAUMET), señaló que la transición hacia la electromovilidad implica una transformación amplia de la industria, pues integrarse a esta cadena de valor involucra al menos 16 actividades económicas y requiere nuevo talento, capacitación y capacidades tecnológicas.
Para las PyMEs, agregó, acelerar su integración será fundamental ante una cadena productiva cada vez más expuesta a factores como el clima, la geopolítica y la logística.
Financiamiento para reconvertir a los proveedores
La transformación tecnológica también implica una necesidad importante de capital. Las empresas proveedoras tendrán que invertir en maquinaria, tecnología, capacitación y ampliación de capacidad para responder a los nuevos requerimientos de la industria.
Sarahí Ramírez, Customer Success Manager de MUNDI, destacó que las empresas y proveedores necesitan recursos para invertir en tecnología y ampliar su capacidad productiva, por lo que el financiamiento flexible puede contribuir a que más compañías mexicanas se integren a las cadenas de suministro de la electromovilidad.
El reto no se limita a los grandes fabricantes. La reconversión de proveedores puede representar una oportunidad para que pequeñas y medianas empresas desarrollen capacidades relacionadas con motores eléctricos, inversores, sistemas de gestión térmica, infraestructura de carga y segunda vida de baterías.
De acuerdo con Crespo, también será necesario resolver desafíos relacionados con la infraestructura digital y energética, además de impulsar políticas públicas que otorguen mayor certidumbre a las inversiones.
La oportunidad va más allá del automóvil
La transición hacia la electromovilidad no estará limitada a la fabricación de automóviles particulares. Los especialistas identificaron oportunidades en transporte público, vehículos de carga, autobuses, logística de última milla y micromovilidad, segmentos que pueden generar nuevas necesidades de componentes, infraestructura y servicios.
Alexander Firsching, presidente de Bosch México, planteó que la electromovilidad debe analizarse desde las perspectivas de los usuarios, los gobiernos y la tecnología. En su visión, el desarrollo del sector requiere avanzar de manera coordinada en infraestructura y en una oferta energética sustentable.
Germán Carmona, presidente de la Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico (AMIVE), coincidió en que México debe definir qué aplicaciones quiere priorizar, pues las necesidades de infraestructura y recarga dependerán de si el impulso se concentra en transporte público, vehículos de carga o movilidad privada.
Además de ampliar la infraestructura, consideró necesario avanzar hacia un marco regulatorio técnico que otorgue certidumbre ante el crecimiento de la oferta de vehículos eléctricos importados.
México busca capturar una mayor parte del valor
El mercado global ofrece un incentivo adicional para acelerar esta transformación. Las estimaciones compartidas durante el encuentro apuntan a que los ingresos por vehículos eléctricos pasarán de 1.1 billones de dólares en 2026 a 1.9 billones hacia 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 10.36%.
Para México, el desafío consiste en aprovechar ese crecimiento para desarrollar capacidades locales y aumentar el contenido de valor generado dentro del país.
La combinación de una base automotriz consolidada, acuerdos comerciales y una posición relevante dentro de las cadenas norteamericanas coloca al país en una posición favorable, pero los especialistas advirtieron que será necesario actuar sobre la proveeduría, infraestructura, regulación y financiamiento.
En particular, la revisión del T-MEC podría convertirse en un catalizador para acelerar la reconversión de proveedores y elevar el contenido regional de la industria, al tiempo que obliga a las empresas mexicanas a prepararse para mayores exigencias de trazabilidad y competitividad.
La electromovilidad, concluyeron los participantes, representa así una oportunidad para que México avance de una posición centrada en el ensamble hacia una participación más amplia en la cadena de valor. Para conseguirlo, la capacidad de las PyMEs para invertir, reconvertirse e integrarse a nuevos procesos será uno de los factores determinantes.
Publicado originalmente por: https://petroleoenergia.com/industrias/automotriz/mexico-necesita-reforzar-su-infraestructura-electrica-para-impulsar-la-electromovilidad-bmw/
Comentarios recientes