La infraestructura carretera dejó de ser únicamente un medio de movilidad para convertirse en factor clave que impulsa la inversión, fortalece las cadenas logísticas y eleva la competitividad de las regiones.
La conectividad entre regiones productivas, centros logísticos y puertos se ha convertido en un elemento determinante para el desarrollo económico del país, busca capitalizar el fenómeno de la relocalización de empresas y consolidarse como uno de los principales destinos de inversión extranjera.
“Durante años, la conectividad fue entendida como la capacidad de trasladar personas y mercancías de un punto a otro. Hoy, con la evolución de las cadenas de suministro, la relocalización de operaciones productivas y una creciente competencia por atraer inversión, esa visión resulta insuficiente”, señaló.
El directivo recordó que, de acuerdo con la Secretaría de Economía, en 2025 México registró una cifra histórica de 40 mil 871 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) resultado que refleja el interés del capital internacional por establecer operaciones en el país, aunque advirtió que, para mantener esta tendencia, el fortalecimiento de la infraestructura logística es indispensable.
“Para aprovechar este potencial, la conectividad entre regiones, cadenas productivas y mercados resulta fundamental. La infraestructura de transporte es clave para fortalecer esta conexión, impulsar la competitividad y ampliar las oportunidades de desarrollo”, explicó.
Infraestructura que genera desarrollo
López Barrera sostuvo que la evidencia internacional confirma que una mayor accesibilidad al transporte incrementa la capacidad de las regiones para atraer inversiones y generar empleo.
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