La transición a flotas eléctricas en México enfrenta barreras en infraestructura, energía y operación, más allá del vehículo.
La electrificación del transporte de carga en México avanza, pero no al ritmo que marca la tendencia global. El principal obstáculo no está en la disponibilidad de unidades, sino en todo lo que las rodea: infraestructura, energía y operación, señaló Óscar Zubiría, director comercial de BYD Trucks México.
Durante el 4º Encuentro de Tecnología y Movilidad Sostenible de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP), dijo que la transición no se limita a sustituir camiones de combustión por eléctricos, sino que implica construir un ecosistema completo que permita su funcionamiento.
Esto incluye desde la definición de rutas y autonomía hasta los horarios de carga, el tipo de infraestructura disponible y la capacidad energética de cada centro de distribución, indicó Zubiría.

Uno de los puntos más sensibles es la energía. En México, no todos los centros cuentan con la capacidad eléctrica necesaria, lo que obliga a adaptar los proyectos a condiciones reales, como operar con distintos niveles de tensión (220 o 440 voltios), para evitar inversiones excesivas en infraestructura.
A esto se suma un reto estructural: la generación y disponibilidad de energía. Aunque comienza a retomarse la apertura en este sector, las empresas aún enfrentan la necesidad de invertir en soluciones propias, como paneles solares y sistemas de almacenamiento, para garantizar suministro eficiente y a menor costo.
En ese sentido, el almacenamiento energético resulta una pieza clave. La posibilidad de captar energía, almacenarla en baterías y utilizarla en los momentos de carga permite optimizar costos y reducir la dependencia de la red eléctrica.
Infraestructura y operación: la verdadera barrera
El despliegue de flotas eléctricas también exige un análisis detallado de operación. Factores como el kilometraje diario, los tiempos de parada y los horarios de carga determinan el tipo de infraestructura necesaria, así como la viabilidad del proyecto, explicó el especialista.
Incluso el uso de cargadores inteligentes, que programan la carga en horarios específicos, puede marcar la diferencia en eficiencia energética y costos operativos.
En términos económicos, el modelo financiero sigue siendo un punto de decisión. Las empresas deben evaluar esquemas como arrendamiento, inversión directa o financiamiento, además de considerar factores como la depreciación acelerada para este tipo de activos, subrayó el directivo.
Costos y ventajas operativas
A pesar de las barreras, en segmentos como la última milla ya se observan ventajas claras. En operaciones locales, los vehículos eléctricos pueden reducir costos operativos hasta en 70% frente a unidades de combustión, siempre que se utilicen bajo condiciones adecuadas de infraestructura y operación.
Esto explica por qué la electrificación se concentra en recorridos urbanos, donde las autonomías actuales —de alrededor de 350 a 400 kilómetros— son suficientes para cubrir la operación diaria, detalló Zubiría.
Otro reto clave está en la adopción operativa. La transición requiere capacitar no solo a operadores, sino también a personal de mantenimiento y áreas administrativas, para asegurar el uso correcto de la tecnología y evitar fallas que impacten la operación.
La falta de capacitación puede incidir incluso en la vida útil de componentes críticos como la batería, cuya degradación depende en gran medida de las prácticas de uso y carga, indicó.
En este sentido, la vida útil de las baterías —estimada en hasta ocho años— abre también la puerta a una segunda vida en aplicaciones de almacenamiento energético, lo que podría mejorar la rentabilidad de la inversión.
Con estas condiciones, la electrificación del transporte en México se perfila como un proceso gradual. Hoy, su desarrollo está concentrado en la última milla, donde las condiciones operativas favorecen su implementación, comentó Zubiría.
Más que una adopción inmediata y generalizada, el sector enfrenta una transición que dependerá de su capacidad para integrar tecnología, energía e infraestructura en un mismo modelo operativo.
Publicado originalmente por: https://t21.com.mx/electromovilidad-el-reto-no-es-el-camion-sino-construir-un-ecosistema-adecuado/
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