El vehículo definido por software perfila una nueva época. En la movilidad del futuro, la competencia ya no se centrará en el motor, el diseño o el rendimiento mecánico, sino en la capacidad de construir experiencias digitales más profundas dentro y alrededor del vehículo. Este cambio no es menor. La industria prevé un viraje del modelo tradicional de venta de autos hacia fuentes recurrentes de ingreso ligadas al software y a los servicios digitales. Hoy, esas fuentes representan 15% de los ingresos esperados; para 2035 podrían llegar al 51%. En otras palabras: el negocio del automóvil se parecerá menos a una transacción de una sola ocasión y más a una relación continua con el usuario.
Este nuevo mapa de valor tiene varias rutas vinculadas a él. La conectividad premium, las suscripciones del vehículo, las mejoras funcionales activadas por software, las experiencias avanzadas de movilidad, el entretenimiento inmersivo a bordo, el diagnóstico remoto y la conducción autónoma son elementos cada vez más relevantes. El coche dejará de ser un producto cerrado para convertirse en una plataforma abierta a nuevas funciones.
Frente a estos cambios, el Institute for Business Value del IBM anticipa un aumento significativo en la inversión de investigación y desarrollo vinculada a software y digitalización en el sector automotriz: del 21% hoy al 58% en 2035. La apuesta incluirá nuevas geografías, nuevas categorías de producto y nuevos modelos de negocio; entre ellos las plataformas digitales.
Por tanto, el futuro del sector ya no depende únicamente de líneas de ensamblaje, sino de tres factores que están redefiniendo su evolución: software, datos y capacidades digitales. La transformación es profunda y está respaldada por cifras contundentes. Entre 2019 y 2023, las habilidades con mayor crecimiento en la industria manufacturera fueron precisamente las vinculadas al entorno digital: simulación y software de simulación crecieron 75%, la gestión de información empresarial 37% y la computación en la nube 32%. Hoy, los vehículos integran cada vez más componentes de software, desde sistemas de asistencia avanzada hasta arquitecturas de electrificación y conducción autónoma.
En paralelo, el mercado laboral global está migrando hacia perfiles tecnológicos. Hacia 2030, algunos de los empleos con mayor crecimiento estarán directamente ligados al ecosistema automotriz digital: desarrolladores de software, especialistas en inteligencia artificial, analistas de datos y expertos en ciberseguridad. Esto confirma que la industria ya no solo fabrica vehículos; desarrolla plataformas tecnológicas sobre ruedas.
Por supuesto, la tecnología por sí sola no resuelve el rompecabezas. También hace falta complementarla con talento. El vehículo definido por software exige perfiles capaces de comprender, de manera simultánea, la lógica del código y la lógica de piezas como motores, baterías, frenos, sensores o componentes de carrocería. Aquí se presenta una de las brechas más claras y una de las principales oportunidades para México: 69% de las armadoras reporta falta de habilidades de software entre sus principales desafíos y, según sus propias previsiones, el personal capacitado disponible no alcanzará para cubrir sus metas en productos y servicios definidos por software sino hasta 2034.
Si la industria global reconoce que aún no cuenta con suficiente talento capaz de integrar software, entonces el espacio para formar, atraer y articular esos perfiles se vuelve estratégico. Ahí está una de las claves para fortalecer la posición del país dentro de la nueva cadena de valor automotriz: no solo participar en la manufactura del vehículo, sino también en su validación, su arquitectura digital, su ciberseguridad y el desarrollo de funciones cada vez más complejas.
Es en este contexto donde México adquiere una relevancia estratégica que va más allá de su tradicional ventaja en costos. El país cuenta con una de las poblaciones jóvenes más amplias de la OCDE, con cerca de 2 millones de personas que se incorporan cada año al mercado laboral. Pero más importante aún, esta base demográfica está cada vez mejor alineada con las necesidades de la industria.
México tiene talento disponible con capacidad de evolucionar hacia habilidades digitales. Cada año egresan alrededor de 400 mil técnicos, posicionando al país en el primer lugar de la OCDE en este rubro. Además, el sistema educativo ha orientado una proporción significativa de su oferta hacia disciplinas STEM, que ya representan el 37.5% de los egresados en niveles superiores.
Este punto es fundamental. La transición hacia el vehículo del futuro —eléctrico, autónomo, conectado— requiere una combinación de habilidades que va más allá de la manufactura tradicional. Se necesitan ingenieros capaces de trabajar con software, especialistas en análisis de datos, técnicos con conocimientos en electrónica avanzada y profesionales con entendimiento de sistemas complejos. México está formando ese talento.
Además, iniciativas como la educación dual, que ha multiplicado por cinco su matrícula en los últimos seis años, así como los esfuerzos de actualización curricular impulsados por la industria y el gobierno, están acelerando la alineación entre formación académica y necesidades productivas. Esto permite no solo cubrir la demanda actual, sino preparar al país para el siguiente ciclo tecnológico.
El conjunto de estos datos demuestra que el automóvil del futuro no solo se fabricará; también se programará. No solo se venderá; también se actualizará. No solo se conducirá; también se conectará. La gran transformación del sector ya no pasa únicamente por la línea de ensamble: pasa, cada vez más, por la línea de código.
Para la industria automotriz en México, esta transición abre una oportunidad de gran alcance. Nuestro país y su capital humano se han consolidado como grandes aliados para la industria y el siguiente paso será ampliar su papel en el desarrollo de nuevas tecnologías. La movilidad del futuro no estará únicamente en producir más piezas, sino en incorporar más inteligencia a cada una de ellas.
POR FRANCISCO GONZÁLEZ DÍAZ
PRESIDENTE EJECUTIVO DE LA INDUSTRIA NACIONAL DE AUTOPARTES
Publicado originalmente por: https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/4/21/software-talento-al-volante-del-futuro-en-la-industria-automotriz-799508.html
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