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El nearshoring durante 2026 tiene el objetivo de consolidarse como el motor más dinámico de la economía mexicana, transformando la estructura productiva del país y redefiniendo su papel en las cadenas globales de valor.

Algunos de sus beneficios ya resultan tangibles, pues la inversión extranjera directa ha alcanzado niveles récord, al superar los 40 mil millones de dólares anuales, impulsada principalmente por los sectores automotriz, electrónico y de dispositivos médicos. Esta relocalización de empresas ha permitido la creación de miles de empleos técnicos mejor remunerados, especialmente en el corredor norte y el bajío del país, donde la demanda de naves industriales mantiene tasas de disponibilidad por debajo del 2 por ciento. El beneficio macroeconómico más evidente es la integración profunda con el mercado norteamericano, blindando al peso mexicano frente a volatilidades externas, colocando a México en el principal socio comercial de Estados Unidos.

Sin embargo, este éxito ha revelado carencias estructurales que representan el mayor reto para la actual administración. México enfrenta un déficit de infraestructura energética, particularmente en la generación de energías limpias, requisito indispensable para las empresas globales con metas de descarbonización. Asimismo, el estrés hídrico en regiones industriales y la saturación de los pasos fronterizos actúan como cuellos de botella que limitan el crecimiento potencial.

La seguridad en carreteras y la profesionalización técnica de la fuerza laboral son asignaturas pendientes para que el beneficio no sea solo en el ensamblaje, sino en el diseño y la innovación. Las expectativas para el cierre de la década sugieren que, de resolverse estas trabas, el Producto Interno Bruto podría crecer un punto porcentual adicional de forma sostenida.

Experiencias internacionales ofrecen lecciones valiosas, pues países como Vietnam y Polonia han capitalizado procesos similares mediante políticas fiscales agresivas y una inversión masiva en educación técnica superior, logrando que las empresas extranjeras desarrollen proveeduría local. En México, el reto es pasar de ser un centro de manufactura de bajo costo a un hub de alta tecnología.

Las cifras no mienten: el nearshoring tiene el potencial de aumentar las exportaciones no petroleras en más de 50 mil millones de dólares en el corto plazo, pero sin una estrategia de Estado transexenal que garantice certidumbre jurídica y conectividad digital 5G en los parques industriales, el país corre el riesgo de desaprovechar la ventana de oportunidad geográfica más importante de los últimos treinta años.

Publicado originalmente por: https://oem.com.mx/elsoldetoluca/analisis/mirada-empresarial-nearshoring-en-mexico-expectativas-y-objetivos-por-cumplir-29806314

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