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La industria automotriz mexicana enfrenta un entorno distinto al que permitió su expansión durante las últimas décadas. La integración con Estados Unidos continúa siendo una de sus principales fortalezas, pero las nuevas barreras arancelarias obligan a reconocer una realidad: preservar esa relación sigue siendo fundamental, aunque depender de ella en la misma proporción que antes representa hoy un riesgo mayor.

Los primeros efectos comienzan a observarse. Entre enero y julio de 2026, las exportaciones mexicanas de vehículos ligeros disminuyeron 0.3% y la producción 0.7%. Hacia Estados Unidos, los envíos cayeron alrededor de 4%, mientras las exportaciones hacia otros destinos crecieron cerca de 16%. No estamos frente a una contracción profunda de la industria, sino ante señales de una recomposición que conviene atender.

México debe continuar negociando para preservar las mejores condiciones posibles de acceso al mercado estadounidense. Actualmente, el Gobierno mexicano busca una reducción del arancel de 25% aplicado al contenido de los vehículos que no recibe trato preferencial y ha defendido una posición difícil de ignorar: los automóviles fabricados en México incorporan componentes estadounidenses y forman parte de cadenas productivas profundamente integradas. De hecho, México ha señalado que resulta difícil justificar que vehículos provenientes de otros países enfrenten tasas menores que aquellos producidos dentro de Norteamérica.

Pero defender nuestra posición en Norteamérica no es incompatible con ampliar horizontes. Al contrario, el momento actual puede servir para acelerar una diversificación que durante años ha sido más una aspiración que una estrategia efectiva.

México cuenta para ello con activos importantes. Tiene 14 tratados de libre comercio con 52 países, además de una industria automotriz desarrollada durante décadas, cadenas de proveedores consolidadas, infraestructura y, sobre todo, capital humano especializado. A ello se suma la reciente modernización del acuerdo comercial con la Unión Europea, que abre mejores condiciones para sectores como el automotriz y de autopartes.

Kia ofrece un ejemplo interesante de cómo aprovechar estas ventajas. En 2024, Estados Unidos concentraba 81% de las exportaciones de la compañía desde México; un año después, la proporción había disminuido a 65%, mientras vehículos producidos en Nuevo León comenzaron a llegar a mercados como Alemania, España y Reino Unido.

Esta diversificación no ha significado reducir su apuesta por México. Por el contrario, Kia anunció una inversión de 649 millones de dólares para incorporar en Nuevo León la producción del EV3, coche eléctrico hasta ahora fabricado en Corea del Sur. La decisión resulta especialmente significativa porque ocurre precisamente cuando existe mayor incertidumbre comercial en Norteamérica: la empresa mantiene a México como plataforma productiva, pero amplía los mercados que puede atender desde ella.

El mercado interno también debe formar parte de esta ecuación. Las ventas de vehículos en México crecieron 5% entre enero y julio, aunque cerca de 70% de las unidades comercializadas durante el primer semestre fueron importadas. Existe, por tanto, espacio para que una mayor proporción de esa demanda sea atendida por las capacidades instaladas en el país.

Diversificar no significa sustituir a Estados Unidos; por su escala, cercanía e integración productiva, ningún otro mercado puede hacerlo en el corto plazo. Significa reducir vulnerabilidades y aprovechar mejor las ventajas construidas durante décadas.

La negociación comercial y la diversificación deben avanzar, por ello, de manera paralela. México tiene razones para defender su posición dentro de Norteamérica, pero también capacidades para mirar más allá. La inversión de Kia deja una señal relevante: aun frente a un escenario comercial más complejo, producir en México sigue teniendo valor. El reto ahora es convertir esa fortaleza productiva en una presencia comercial cada vez más amplia.

Publicado originalmente por: https://elsoberano.mx/plumas-patrioticas/mas-alla-de-norteamerica-el-nuevo-horizonte-automotriz-de-mexico/

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